domingo, 19 de septiembre de 2010

Lluvia

La habitación se ilumina con la luz del relámpago y reverbera en sus paredes el sonido del trueno. Al poco rato ahí está, no se hace rogar, el suave pero firme repiqueteo de la lluvia. Abro la ventana y dejo entrar el frío viento, el olor a tierra mojada. Respiro apoyada en el alféizar y dejo que la lluvia moje mis manos, mis brazos, mi cara, mi pelo... respiro y permito que la lluvia me empape mientras dejo volar los recuerdos y la imaginación. La serie de truenos y relámpagos sigue sonando a lo lejos iluminando el cielo nublado. Esta noche no hay ni luna ni estrellas, sólo una tormenta y mil sentimientos.

martes, 29 de junio de 2010

¿Civilización?

De vuelta a la civilización (o así se hace llamar) después de montar tiendas, respirar aire libre de polución, dormir bajo las estrellas y reír a carcajadas. Así debería ser la civilización, feliz.

jueves, 3 de junio de 2010

Felicidad

Porque a pesar de todo ha merecido la pena.
Cuatro años para llegar a hoy...
Gracias a todos los que habéis hecho que sea posible =D


[[Avui només volia contar-t'ho a tu]]

jueves, 27 de mayo de 2010

Pablo Moro

Lo descubrí sentada en lo que a quien quisiera mirar le parecería un escalón cualquiera (y lo hice junto a ti). Con cada acorde, con cada canción, con cada recuerdo... me ha acompañado durante los últimos años, los mismos que llevo aquí... Letras que ya son clásicos para mi, las mismas que aun hoy consiguen emocionarme... y otras que pronto lo serán y que me emocionan igual. Una voz que se crece en directo.

http://www.youtube.com/watch?v=iuaXqXZDWqk (Hoy no podía fallar... aunque no haya sido en directo)

jueves, 13 de mayo de 2010

Sin sentido

Llega y tengo miedo.
Pensé que cuando llegara el momento estarías aquí para darme la mano.
Para hacer que todo fuera más fácil.
Para que no tuviera que enfrentarme a ello sola.
Pero llega y tu no estás.
Y tengo miedo.
Miedo de que no llegues a tiempo para verlo.
Miedo de tener que seguir sola.
Miedo de tener miedo y no hacerlo.
Miedo de no poder mirar atrás y perderte para siempre.
Me siento y espero a que llegues.
No sé si ya estás en camino.
No sé si sabes que llevo esperándote desde hace tiempo.
No sé si vas a llegar a tiempo.
Tiempo.
No recuerdo la última vez que me acordé del tiempo.
Tampoco recuerdo el tiempo que llevo aquí.
Y te espero.
Te espero porque tengo miedo.
Porque no quiero perderme sin haberte dicho cuánto te quiero.
Espero.
Y la espera me desespera.
Intento encontrarte.
Llamarte a gritos si hace falta.
Necesito que llegues a tiempo.
Pero no llegas.
Debo hacerlo.
Al menos te debo eso.
Te lo debo.
Por todas las veces que me has dado la mano.
Por las carcajadas.
Por los silencios.
Por las caricias.
Por los abrazos.
Por el tiempo.
Atrás quedó todo aquello.
Y a mi se me acaba el tiempo.
Ven.
Aun estás a tiempo.
Pero no llegas.
Y yo no puedo esperar más.
Te lo dejo escrito.
Lo escribo y lo guardo donde siempre.
Así podrás encontrarlo.
Ven a buscarlo.
Y si quieres después ven a buscarme a mi.
Prometo tener mil aventuras que contarte.
Prometo no olvidarte.
Lo prometo.
Se acaba el tiempo.
Llega el momento.
Miro atrás y espero encontrarte.
No puedo esperar más.
No sé cuándo tendré otra oportunidad.
No sé si habrá otra oportunidad.
Debo hacerlo.
Ojalá llegues a tiempo...

martes, 11 de mayo de 2010

Porque vale la pena recordarlo

Porque arrugo la nariz cuando me enfado.
Porque hablo estando dormida.
Porque nunca dejo un libro a medias, aunque sólo un buen libro puede hacer que me abstraiga del mundo durante horas o incluso días.
Porque mi piel se pone roja con el más mínimo rayo de sol.
Porque me mareo en el coche.
Porque adoro una buena conversación acompañada de café.
Porque estudio en la biblioteca.
Porque cuando empiezo no puedo parar de reír.
Porque no me importa madrugar.
Porque nunca he encontrado mi punto medio pero tampoco tengo intención de buscarlo.
Porque siempre he querido ir a esa segunda estrella a la derecha y todo recto hasta el amanecer y sé que algún día lo haré.
Porque...

Porque de vez en cuando no viene mal que me recuerdes alguno de esos pequeños detalles que hacen que sea yo... ;)


miércoles, 14 de abril de 2010

Empequeñeciendo

Tan pequeña se había vuelto que podías encontrarla dentro de una cajita, la misma en la que tiempo atrás había conseguido guardar el miedo que ahora campaba a sus anchas. Una cajita tan pequeña que impedía sentir nada, pues nada más cabía en ella. No había espacio para las lágrimas y tampoco para la risa. No había manera posible de acceder a ella. El miedo se encargaba de ello, pues si algo o alguien lograba encontrar la cajita podrían volver a encerrarlo a él... por eso la escondía con tanto afán, disimulando e intentando no dar ningún paso en falso. No quería volver a ser encerrado, mejor que fuera ella la que se quedara ahí dentro. De todos modos nadie se había dado cuenta, era un experto en controlar la situación. Y mientras tanto ella seguía en ese minúsculo espacio. Se resistió al principio... hasta que decidió que no valía la pena el esfuerzo y se dejó vencer. Fue entonces cuando se hizo tan pequeñita como para que el miedo la pudiera encerrar. Ella misma construyó la cajita, fue ella quien decidió que fuera así de pequeña, así que ahora no se podía quejar. Podría haber seguido luchando, defenderse y hacerse fuerte. Podría haber vencido al miedo como tiempo atrás. Pero está vez se resignó. Quizás estaba cansada de luchar. Quizás no supo como seguir. Quizás necesitaba escapar de la realidad. Y quizás, sólo quizás, algún día pueda salir y volver a luchar.