Dicen que no se pueden gobernar los sentimientos. Que aquello que dicta el corazón es lo único que vale la pena. Intento ser racional, pensar cada uno de mis movimientos, analizar todo lo que siento pero aun así hay algo que siempre escapa de mi control. Se va filtrando poco a poco en mis pensamientos, primero no es más que una idea que deshecho sin esfuerzo, luego ya es algo en lo que pienso durante largo tiempo hasta que finalmente acaba apoderándose de mis sueños. Son curiosos los sueños. Dicen que no son más que el reflejo del subconsciente. Un momento de libertad a cambio de una vida de esclavitud haciendo lo correcto. También hay quien dice que cuando soñamos no hacemos más que contemplar nuestras múltiples vidas paralelas. Vidas de las que sólo podemos ser conscientes mientras estemos inconscientes.
Personalmente prefiero pensar que es una mezcla de las dos ideas, que cuando soñamos somos libres precisamente por tener la posibilidad de conocer todo aquello que nos es desconocido, esas vidas que supuestamente estamos viviendo pero de las que no podemos tener noticias más que en sueños. Creo que por eso a veces soñamos despiertos, porque la vida es algo intenso, vivir día a día, momento a momento, y el periodo de sueño no basta para experimentar todo lo que se puede llegar a sentir en los múltiples momentos que forman un solo día de nuestra limitada existencia. Quizás por eso soñamos despiertos, porque en ese momento estamos sintiendo algo realmente importante en alguna de nuestras vidas paralelas, algo que no podemos dejar de compartir con nosotros mismos. Como decía, son curiosos los sueños. Unos apacibles, otros excitantes, algunos aterradores y muchos otros que olvidamos justo antes de despertar.
Pero volvamos al tema que nos ocupa. No soy capaz de racionalizar todo lo que hago, digo o siento. Debería poder hacerlo, todos deberíamos poder hacerlo, por algo pertenecemos a la especie humana. El raciocinio es, de hecho, aquello que nos caracteriza como tales. Pues bien, yo no soy capaz de hacerlo. No puedo negar la evidencia, puedo intentar esconderla, disfrazarla de mentiras, pero estoy muy cansada de mentirme a mi misma, no lleva a ningún lugar. Y más cuando sabes desde el primer momento que aquello de lo que te intentas convencer no es más que una absurda mentira.
Mentiras, otra cosa curiosa. Mentimos constantemente, y como en el caso de los sueños hay diversos tipos de mentiras. Están aquellas que se dicen para no herir a alguien, que tienen buena intención (las llamadas mentiras piadosas), en su lado opuesto están aquellas que planeamos con avidez para dañar a alguien y a camino entre unas y otras están aquellas que nos contamos a nosotros mismos para intentar convencernos de algo que nos haga sentir mejor. Las dos últimas no tienen un nombre concreto, se las considera mentiras simple y llanamente. Lo curioso estriba en que hay veces en las que nos acabamos creyendo nuestras propias mentiras e incluso podemos sentirnos algo mejor gracias a ello. Aunque al fin y al cabo no son más que engaños y falsedades. Quizás de ellas estén compuestos los sueños, de todas esas mentiras que vamos diciendo a lo largo de los días, y quién sabe, quizás incluso esas mentiras puedan alcanzar nuestras vidas paralelas interfiriendo de algún modo en su transcurso.
Así pues, somos capaces de soñar y mentir sin esfuerzo aparente, pero no podemos racionalizar del mismo modo, al menos yo no puedo. Quizás la solución sea rendirse a los sueños y dejar que alguna de mis vidas paralelas tome el control durante un tiempo.
P.D: gracias a cierta persona por descubrirme la existencia de las posibles vidas paralelas en una de esas fascinantes conversaciones sentadas en algún café.
martes, 2 de diciembre de 2008
lunes, 10 de noviembre de 2008
Las marcas del ratoncito Rodriguez
Un día te levantas y no sabes dónde estás. A tu lado alguien ocupa media cama, intentas recordar qué pasó la noche anterior pero solo puedes pensar en el dolor de cabeza que tienes. Desesperas un poco al darte cuenta que no estás en tu habitación y que no sabes cómo llegaste hasta allí. Te levantas dispuesta a irte a casa, pero despiertas al otro ocupante de la cama, el cual supones es el dueño de la casa. Si tuviera algo de suerte todo habría quedado en una simple anécdota, una noche con demasiado alcohol y una aventura de una noche con un apuesto desconocido. Claro que no voy a tener tanta suerte...
Per favor...
No me pidas que te pida perdón por algo que ya no recuerdo cómo empezó.
Deja que me quede sólo con los buenos momentos.
Ayúdame a olvidar las discusiones y los malos ratos.
No permitas que me quede sólo con aquello que me hace daño igual que nunca me permitiste caer.
Déjame darte las gracias por estar a mi lado y olvidemos los "lo siento".
Alégrate de que siga hacia adelante como has hecho tu.
No me recrimines por haberme equivocado, sólo asegúrame que de los errores se aprende.
Demuéstrame que alguna vez existió esa mano tranquilizadora que me ayudaba a ser mejor.
Asegúrame que los sueños se cumplen.
Deja que el tiempo cure las heridas.
Deja que me quede sólo con los buenos momentos.
Ayúdame a olvidar las discusiones y los malos ratos.
No permitas que me quede sólo con aquello que me hace daño igual que nunca me permitiste caer.
Déjame darte las gracias por estar a mi lado y olvidemos los "lo siento".
Alégrate de que siga hacia adelante como has hecho tu.
No me recrimines por haberme equivocado, sólo asegúrame que de los errores se aprende.
Demuéstrame que alguna vez existió esa mano tranquilizadora que me ayudaba a ser mejor.
Asegúrame que los sueños se cumplen.
Deja que el tiempo cure las heridas.
domingo, 9 de noviembre de 2008
Soñar
Intento recordar y me pierdo entre los sueños. Me desespera no ser consciente de mis actos y a la vez adoro saber que por un instante fui libre de cualquier consecuencia.
Quizás la verdadera libertad sólo se encuentre entre los sueños.
Quizás la verdadera libertad sólo se encuentre entre los sueños.
martes, 24 de junio de 2008
Sabes que eres mallorquín cuando....
1) Tienes alguna tía, tía abuela o familiar que se llame Apolónia, Catalina María, Antonia María o Juana Ana. Y no te resultan totalmente extraños los nombres Norat, Nofre, Isidora, Cosme, Melsion o Práxedes (Pixedis).
2) A tus padres ni se les pasó por la cabeza llamarte otra cosa que el nombre de tu abuelo/a.
3) Has oído alguna vez a un padre que anuncia que "va a colgar a sus hijos" y ni llamas a la policía ni te alarmas.
4) Te asombras de que en la Península hagan bocadillos sin tomate ni aceite.
5) Te asombras de que nadie sepa en la Península (ese territorio salvaje y un poco hostil) qué es un reventado, y menos aún de Amazonas.
6) Te vas a la playa a Es Trenc (si eres de Palma) y la gente te dice al volver "t'has anat tan enfoooooooora?"
7) Eres absolutamente incapaz, genética y cognitivamente, de entender las diferencias de registro semántico de ir/ venir/ volver/ subir/bajar/ traer/ llevar. Así, dices "ahora vuelvo" cuando te vas, y "subir a Palma" cuando estás al norte.
8) Te parece que las Quelytas con sobrasada son un manjar digno de dioses (lo son).
9) Vuelves de cualquier viaje paradisíaco (Bali, Seychelles, Bahamas...) y la gente te espeta un "si, peró com a Mallorca no s'hi está".
10) Has visto en directo, y sin anestesia, como agarran a un gorrino, le han asestado tremenda puñalada traicionera en el cuello, lo has visto gritar (bramar, en mallorquín), y te has puesto a hacer todo tipo de embutidos con los restos del bicho. Y estaban deliciosos.
11) Nunca aciertas cuando llamas a un amigo/a para felicitarle el santo (Gràcies rei peró jo som dels ases/ albercocs/ es meu es per decembre).
12) Felicitar el santo es casi tan o más importante que el cumpleaños.
13) Te cuesta un montón decir las palabras "tests", "taxi", "próximo", "semana" y "caramelo" (las dos últimas sin geminar la consonante; sem·mana y caramel·lo).
14) No te extrañas de que la verdulera/ carnicero/ dependiente te llame ''rei" o "reina".
15) No pones el intermitente en las rotondas ni pa Dios.
16) Circulas por el carril de en medio en las autopistas. Incluso sino hay nadie más.
17) Llamas a las aletas de bucear "patos", a la máscara "careta" y a los lápices de color "pinturetas".
18) Has oído las expresiones "esborrar" o '"estijeras".
19) Aunque no hables ni papa de mallorquín, dices que estás "empreñado".
20) Saludas diciendo "uep".
21) Te sientes más seguro en el Bronx que (si eres de Palma) en las verbenas de Binissalem, Costitx o Consell ( y muchos más pueblos).
22) No tienes ni puta idea de lo que es ligarte a una mallorquina en un bar de copas. La última tía que te enrollaste era de Castellón y estaba de vacaciones.
23) Te puedes tirar tranquilamente media hora en una tienda sin que ningún dependiente/a te pida qué quieres.
24) No te extraña la expresión "ya te diré cosas" (e, indefectiblemente, entiendes que hay que pasar a otro tema, que de eso, nada de nada).
25) Conoces a gente que habla mallorquín pero que en medio de una frase te puede soltar expresiones como "amigo, quina noche que varem tenir"; "ui, aixó me fa un asco que no vegis"; "si ja t'ho deia jo, que era un sinvergüensa aquell jove"; "jo trob que t'hauries de comprar uns vaqueros".
26) Has oído que tal y cual "festegen" (cortejan)... Toma ya!
27) Para confirmar o negar (durante una conversación) dices "sí sí sí sí" o "no no no no" o un enfático "caaaaaaaaa!"
28) Te mueres por comer "raors" y "caproigs" (son otro manjar de dioses).
29) Tienes alguna tía/tía abuela monja.
30) (esto es inaudito en otras partes del país) Tienes 13 años, y en la boda de tu tío Tomeu te dejan fumarte un puro como un piano de grande.
31) En la agenda de tu móvil tienes por lo menos 5 Xiscos, 6 Jaumes, 4 Catis (o Linas), 10 Tonis y 4 Tomeus o Tolos.
32) Si te estás metiendo en el agua de la playa poco a poco y alguien te moja, puedes decir tranquilamente "no me esquites".
33) El agua del mar está insoportablemente fría hasta mediados de julio y sólo se puede nadar hasta el 1 de septiembre, que es cuando, a no ser que seas guiri, acaba el verano oficialmente.
34) Has oído decir "orguesta" en vez de orquesta.
35) Colocas la conjunción "pero" a final de frase y acentuada en la última vocal... "Sabes que es de caro esto, peró".
36) Sólo vas a ver al Mallorca cuando está en primera, y una buena temporada es que se quede en la división en la que está.
37) 'Guapo' es un adjetivo polivalente y no sólo referido a entidades vivas. "Qué coche más guapo!"
38) "Es deixons" i "sa dallona" son términos deícticos polivalentes que sirven tanto para señalar un coche como un trozo de pan como el mando a distancia. Ejemplo: "Pasa'm es deixons de devora sa dallona que està demunt de sa tele". Hasta has oído el verbo "deixonarse".
39) Tienes una abuela o abuelo que a los dibujos animados los llaman "periquitos".
40) Has bebido palo con sifón alguna vez.
41) Llamas a las albóndigas "pelotas".
42) Utilizas la expresión "pa paaaaam!" para imitar una caída al suelo o cuando a alguien le dan (arrean) una bofetada (una paparra).
43) Si te pasas con la bebida no te pillas un pedo, sino "una merda" o una "moixa" (gata)
...
2) A tus padres ni se les pasó por la cabeza llamarte otra cosa que el nombre de tu abuelo/a.
3) Has oído alguna vez a un padre que anuncia que "va a colgar a sus hijos" y ni llamas a la policía ni te alarmas.
4) Te asombras de que en la Península hagan bocadillos sin tomate ni aceite.
5) Te asombras de que nadie sepa en la Península (ese territorio salvaje y un poco hostil) qué es un reventado, y menos aún de Amazonas.
6) Te vas a la playa a Es Trenc (si eres de Palma) y la gente te dice al volver "t'has anat tan enfoooooooora?"
7) Eres absolutamente incapaz, genética y cognitivamente, de entender las diferencias de registro semántico de ir/ venir/ volver/ subir/bajar/ traer/ llevar. Así, dices "ahora vuelvo" cuando te vas, y "subir a Palma" cuando estás al norte.
8) Te parece que las Quelytas con sobrasada son un manjar digno de dioses (lo son).
9) Vuelves de cualquier viaje paradisíaco (Bali, Seychelles, Bahamas...) y la gente te espeta un "si, peró com a Mallorca no s'hi está".
10) Has visto en directo, y sin anestesia, como agarran a un gorrino, le han asestado tremenda puñalada traicionera en el cuello, lo has visto gritar (bramar, en mallorquín), y te has puesto a hacer todo tipo de embutidos con los restos del bicho. Y estaban deliciosos.
11) Nunca aciertas cuando llamas a un amigo/a para felicitarle el santo (Gràcies rei peró jo som dels ases/ albercocs/ es meu es per decembre).
12) Felicitar el santo es casi tan o más importante que el cumpleaños.
13) Te cuesta un montón decir las palabras "tests", "taxi", "próximo", "semana" y "caramelo" (las dos últimas sin geminar la consonante; sem·mana y caramel·lo).
14) No te extrañas de que la verdulera/ carnicero/ dependiente te llame ''rei" o "reina".
15) No pones el intermitente en las rotondas ni pa Dios.
16) Circulas por el carril de en medio en las autopistas. Incluso sino hay nadie más.
17) Llamas a las aletas de bucear "patos", a la máscara "careta" y a los lápices de color "pinturetas".
18) Has oído las expresiones "esborrar" o '"estijeras".
19) Aunque no hables ni papa de mallorquín, dices que estás "empreñado".
20) Saludas diciendo "uep".
21) Te sientes más seguro en el Bronx que (si eres de Palma) en las verbenas de Binissalem, Costitx o Consell ( y muchos más pueblos).
22) No tienes ni puta idea de lo que es ligarte a una mallorquina en un bar de copas. La última tía que te enrollaste era de Castellón y estaba de vacaciones.
23) Te puedes tirar tranquilamente media hora en una tienda sin que ningún dependiente/a te pida qué quieres.
24) No te extraña la expresión "ya te diré cosas" (e, indefectiblemente, entiendes que hay que pasar a otro tema, que de eso, nada de nada).
25) Conoces a gente que habla mallorquín pero que en medio de una frase te puede soltar expresiones como "amigo, quina noche que varem tenir"; "ui, aixó me fa un asco que no vegis"; "si ja t'ho deia jo, que era un sinvergüensa aquell jove"; "jo trob que t'hauries de comprar uns vaqueros".
26) Has oído que tal y cual "festegen" (cortejan)... Toma ya!
27) Para confirmar o negar (durante una conversación) dices "sí sí sí sí" o "no no no no" o un enfático "caaaaaaaaa!"
28) Te mueres por comer "raors" y "caproigs" (son otro manjar de dioses).
29) Tienes alguna tía/tía abuela monja.
30) (esto es inaudito en otras partes del país) Tienes 13 años, y en la boda de tu tío Tomeu te dejan fumarte un puro como un piano de grande.
31) En la agenda de tu móvil tienes por lo menos 5 Xiscos, 6 Jaumes, 4 Catis (o Linas), 10 Tonis y 4 Tomeus o Tolos.
32) Si te estás metiendo en el agua de la playa poco a poco y alguien te moja, puedes decir tranquilamente "no me esquites".
33) El agua del mar está insoportablemente fría hasta mediados de julio y sólo se puede nadar hasta el 1 de septiembre, que es cuando, a no ser que seas guiri, acaba el verano oficialmente.
34) Has oído decir "orguesta" en vez de orquesta.
35) Colocas la conjunción "pero" a final de frase y acentuada en la última vocal... "Sabes que es de caro esto, peró".
36) Sólo vas a ver al Mallorca cuando está en primera, y una buena temporada es que se quede en la división en la que está.
37) 'Guapo' es un adjetivo polivalente y no sólo referido a entidades vivas. "Qué coche más guapo!"
38) "Es deixons" i "sa dallona" son términos deícticos polivalentes que sirven tanto para señalar un coche como un trozo de pan como el mando a distancia. Ejemplo: "Pasa'm es deixons de devora sa dallona que està demunt de sa tele". Hasta has oído el verbo "deixonarse".
39) Tienes una abuela o abuelo que a los dibujos animados los llaman "periquitos".
40) Has bebido palo con sifón alguna vez.
41) Llamas a las albóndigas "pelotas".
42) Utilizas la expresión "pa paaaaam!" para imitar una caída al suelo o cuando a alguien le dan (arrean) una bofetada (una paparra).
43) Si te pasas con la bebida no te pillas un pedo, sino "una merda" o una "moixa" (gata)
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viernes, 30 de mayo de 2008
Cómo llegar a casa
Prepara la maleta. Ropa, libros, neceser, algunos regalos... Por suerte recordaste comprar el candado ayer por la tarde. No dejes las llaves dentro. El portátil en su maletín, los apuntes en la mochila con las galletas y la botella de agua. En el bolso las llaves de la maleta y de casa, la de aquí y la de allí, la cartera (no olvides el DNI), la reserva con el número de vuelo, el móvil, la cámara de fotos, el mp3, las gafas de sol y los chicles, no vayas a marearte. Ropa cómoda, el viaje es largo. Vaqueros, camiseta, chaqueta y deportivas. Nada de joyas, no vayas a pitar en el detector de metales. Pelo recogido y cara lavada. Ya es la hora. Mochila a la espalda, el bolso en un hombro y el portátil en el otro. En una mano la maleta, por suerte con ruedas, y en la otra el billete del autobús.
Llegada a la estación de autobús. Encuentra el bus correcto, es el que va directo, no lo olvides. Deja la maleta, sube, busca tu asiento y acomódate entre el bolso, la mochila, el portátil y la chaqueta. Ponte las gafas de sol y enciende el mp3. Te esperan dos horas y media de camino. LLegada al primer destino del viaje. Carga con la mochila, el bolso y el portátil. No olvides la chaqueta. Baja del autobús y busca tu maleta, que seguro se ha movido y está en el otro lado. Comprueba que es la tuya. Sal de la estación y busca un taxi que te lleve al aeropuerto. A la terminal 2, vuelos nacionales.
LLegada al aeropuerto. Paga el trayecto, sal del taxi con todos tus enseres, espera a que el amable taxista que te ha dado conversación durante todo el camino te saque la maleta y te desee buen viaje. Entra en el aeropuerto y busca el mostrador de facturación de la compañía correspondiente. Mientras haces cola quítate las gafes de sol, guarda el mp3 y saca el DNI y la reserva del vuelo. LLega tu turno. Pones la maleta en la cinta, no sin cierta dificultad, y compruebas aliviada que no supera los 20 kg mientras entregas tu DNI a la trajeada señorita del mostrador y le indicas tu destino. Pides un asiento lo más alante posible y pasillo, a ser posible. Te devuelven el DNI junto con la tarjeta de embarque mientras la amable señorita te indica la letra de tu puerta de embarque, aun no asignada, que tendrás que comprobar en los monitores. Das las gracias y te diriges con todas tus pertenencias y con el DNI y la tarjeta de embarque en la mano al filtro de seguridad. De camino tiras la botella de agua (ya no se pueden pasar líquidos).
LLegas, te recuerdan todo lo que no puedes llevar y aseguras no llevar ninguna botella de agua mientras enseñas la tarjeta de embarque. Pones la chaqueta, el bolso y la mochila en una bandeja. Sacas el portátil de su maletín y dejas ambos en otra bandeja junto con el cinturón, la tarjeta de embarque y el DNI. Compruebas que no llevas nada metálico. Revisas dos veces cada bolsillo y por fin te pones en la cola. Dejas las bandejas en la cinta y te dispones a pasar el detector. Con suerte no pitarás, sin ella tras asegurar que no llevas nada metálico te harán quitarte los zapatos y pasarlos por la cinta (aunque sean deportivas) y volver a pasar. Si vuelves a pitar te pasarán el detector de mano antes de dejarte pasar. Recoges tus bandejas y te diriges a la mesa más cercana. Te calzas, te pones el cinturón, metes el portátil en su bolsa, guardas el DNI en tu bolsillo (te lo pedirán al embarcar) y cargas con todas tus pertenencias con la tarjeta de embarque en la mano. Recorres medio aeropuerto hasta llegar a la zona de embarque indicada en tu tarjeta. Compruebas en los monitores la puerta que te corresponde y te diriges a ella. De camino paras en una máquina expendedora y compras una botella de agua por un precio abusivo. Buscas un asiento libre cerca de la puerta y de los monitores, no sea que decidan cambiarte la puerta de embarque. Dejas todas tus pertenencias a mano y te sientas. Te queda una hora de espera (siempre que no haya retraso). Sacas los apuntes y las galletas y te pones a estudiar.
Empiezan a embarcar. Guardas los apuntes, sacas la tarjeta de embarque y el DNI y te pones en la cola. Entras en el avión (con suerte a través de finger y no de jardinera), buscas tu asiento, pones la mochila, el bolso y la chaqueta en el compartimento de equipajes, el portátil debajo del asiento delantero y te sientas asegurándote de tener el DNI y la tarjeta de embarque (imprescindible si te perdieran la maleta) en el bolsillo. Dejas pasar al pasajero del lado de la ventana, te abrochas el cinturón y esperas el despegue. Cuando las azafatas se distribuyen a intervalos regulares y empiezan las explicaciones de seguridad sabes que queda poco. Una hora más tarde aterrizas en casa. Desabróchate el cinturón, coje el portátil, la mochila, el bolso y la chaqueta y sal del avión. Dirígete a la recogida de equipajes y busca la cinta correspondiente a tu vuelo. Mientras esperas te comes el caramelo que te han dado antes de aterrizar. La cinta empieza a correr. Espera a que salga tu maleta. Si no te la han perdido la recojes, compruebas que es la tuya, y te diriges, por fin, a la puerta de salida. Una vez fuera busca entre el montón de gente una cara conocida.
YA ESTÁS EN CASA.
Llegada a la estación de autobús. Encuentra el bus correcto, es el que va directo, no lo olvides. Deja la maleta, sube, busca tu asiento y acomódate entre el bolso, la mochila, el portátil y la chaqueta. Ponte las gafas de sol y enciende el mp3. Te esperan dos horas y media de camino. LLegada al primer destino del viaje. Carga con la mochila, el bolso y el portátil. No olvides la chaqueta. Baja del autobús y busca tu maleta, que seguro se ha movido y está en el otro lado. Comprueba que es la tuya. Sal de la estación y busca un taxi que te lleve al aeropuerto. A la terminal 2, vuelos nacionales.
LLegada al aeropuerto. Paga el trayecto, sal del taxi con todos tus enseres, espera a que el amable taxista que te ha dado conversación durante todo el camino te saque la maleta y te desee buen viaje. Entra en el aeropuerto y busca el mostrador de facturación de la compañía correspondiente. Mientras haces cola quítate las gafes de sol, guarda el mp3 y saca el DNI y la reserva del vuelo. LLega tu turno. Pones la maleta en la cinta, no sin cierta dificultad, y compruebas aliviada que no supera los 20 kg mientras entregas tu DNI a la trajeada señorita del mostrador y le indicas tu destino. Pides un asiento lo más alante posible y pasillo, a ser posible. Te devuelven el DNI junto con la tarjeta de embarque mientras la amable señorita te indica la letra de tu puerta de embarque, aun no asignada, que tendrás que comprobar en los monitores. Das las gracias y te diriges con todas tus pertenencias y con el DNI y la tarjeta de embarque en la mano al filtro de seguridad. De camino tiras la botella de agua (ya no se pueden pasar líquidos).
LLegas, te recuerdan todo lo que no puedes llevar y aseguras no llevar ninguna botella de agua mientras enseñas la tarjeta de embarque. Pones la chaqueta, el bolso y la mochila en una bandeja. Sacas el portátil de su maletín y dejas ambos en otra bandeja junto con el cinturón, la tarjeta de embarque y el DNI. Compruebas que no llevas nada metálico. Revisas dos veces cada bolsillo y por fin te pones en la cola. Dejas las bandejas en la cinta y te dispones a pasar el detector. Con suerte no pitarás, sin ella tras asegurar que no llevas nada metálico te harán quitarte los zapatos y pasarlos por la cinta (aunque sean deportivas) y volver a pasar. Si vuelves a pitar te pasarán el detector de mano antes de dejarte pasar. Recoges tus bandejas y te diriges a la mesa más cercana. Te calzas, te pones el cinturón, metes el portátil en su bolsa, guardas el DNI en tu bolsillo (te lo pedirán al embarcar) y cargas con todas tus pertenencias con la tarjeta de embarque en la mano. Recorres medio aeropuerto hasta llegar a la zona de embarque indicada en tu tarjeta. Compruebas en los monitores la puerta que te corresponde y te diriges a ella. De camino paras en una máquina expendedora y compras una botella de agua por un precio abusivo. Buscas un asiento libre cerca de la puerta y de los monitores, no sea que decidan cambiarte la puerta de embarque. Dejas todas tus pertenencias a mano y te sientas. Te queda una hora de espera (siempre que no haya retraso). Sacas los apuntes y las galletas y te pones a estudiar.
Empiezan a embarcar. Guardas los apuntes, sacas la tarjeta de embarque y el DNI y te pones en la cola. Entras en el avión (con suerte a través de finger y no de jardinera), buscas tu asiento, pones la mochila, el bolso y la chaqueta en el compartimento de equipajes, el portátil debajo del asiento delantero y te sientas asegurándote de tener el DNI y la tarjeta de embarque (imprescindible si te perdieran la maleta) en el bolsillo. Dejas pasar al pasajero del lado de la ventana, te abrochas el cinturón y esperas el despegue. Cuando las azafatas se distribuyen a intervalos regulares y empiezan las explicaciones de seguridad sabes que queda poco. Una hora más tarde aterrizas en casa. Desabróchate el cinturón, coje el portátil, la mochila, el bolso y la chaqueta y sal del avión. Dirígete a la recogida de equipajes y busca la cinta correspondiente a tu vuelo. Mientras esperas te comes el caramelo que te han dado antes de aterrizar. La cinta empieza a correr. Espera a que salga tu maleta. Si no te la han perdido la recojes, compruebas que es la tuya, y te diriges, por fin, a la puerta de salida. Una vez fuera busca entre el montón de gente una cara conocida.
YA ESTÁS EN CASA.
miércoles, 28 de mayo de 2008
Gracias por hacer que sea como soy
No dudes que aun hoy sigo siendo aquella niña pequeña que necesita que la protejan de vez en cuando. Después de tantos años sigues aportándome esa seguridad que me empujó a descubrir el mundo por mi misma. Porque sé que de caerme estarás ahí para tenderme la mano y saber que me obligarás a levantarme y a intentarlo de nuevo me hace querer seguir adelante.
Gracias por estar siempre a mi lado y no subestimarme. Sin ti no sería como soy.
-Gracis per tot, t'estim-
Gracias por estar siempre a mi lado y no subestimarme. Sin ti no sería como soy.
-Gracis per tot, t'estim-
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